domingo, 10 de diciembre de 2017

Reseña: El psicoanalista



DATOS DEL LIBRO

Título: El psicoanalista
Editorial: ZETA BOLSILLO
Autor: John Katzenbach
Nº de páginas: 540
Género: Novela negra
ISBN: 9788496546486

Sinopsis.

Feliz cumpleaños, doctor. Bienvenido al primer día de su muerte”. Así comienza el anónimo que recibe Starks, psicoanalista con una larga experiencia y una tranquila vida cotidiana. Starks tendrá que emplear toda su astucia y rapidez para, en quince días, averiguar quién es el autor de esa amenazadora misiva que promete hacerle la existencia imposible.



Opinión personal.

Hasta los malos poetas aman la muerte”.

Empecé esta novela porque vi que mi hermano se estaba emocionando mucho con la lectura. Me refiero a que cuando me habló de ella, le faltaban pocas páginas para acabarla y estaba muy enganchado. Yo no suelo leer novelas de este género, aunque últimamente me estoy empezando a interesar por el tema. Además, el psicoanalista era un libro tenía pendiente desde hacía bastante tiempo pero que nunca me había decidido a hacerlo, siempre tenía algo mejor que leer. Ni siquiera sabía de qué trataba. Así que cuando mi hermano me empezó a explicar la historia, enseguida le pedí parara porque quería leerla yo.

La historia empieza cuando Ricky Starks , un reputado psicoanalista de Nueva York, recibe una carta el día en el que cumple 53 años. En ella, un psicópata que firma como Rumplestiltskin, lo amenaza en forma de juego sórdido: el doctor tiene 15 días para averiguar la verdadera identidad de quien envía la carta, y si no, le ofrece dos opciones, o el suicidio, o el mismo Rumplestiltskin asesinará a un miembro de su familia.
Por lo que da a entender Rumplestiltskin en su carta, es alguien de su pasado y trata de hundir la vida del doctor como él hundió la suya.

Que el psicópata firme como Rumplestiltskin me gustó bastante, porque a mí ese nombre ya me genera tensión (me da muy mal rollo, vamos). Después de todo, la novela podría considerarse una versión moderna del cuento clásico. En el cuento, Rumplestiltskin le da tres días a la Reina para averiguar su auténtico nombre si quiere volver a ver a su hijo.

A partir de aquí, Ricky empieza a sufrir una serie de accidentes o situaciones que le harán ver la gravedad del asunto y darse cuenta de que Rumplestiltskin no miente ni duda con sus intenciones.

Lo que más me ha gustado de la novela es el giro que da a mitad del libro, el cual, desde mi punto de vista, la convierte en diferente. No explicaré más detalles porque no pretendo destripar ninguna sorpresa.

El libro está dividido en tres partes, la última se llama “Hasta los malos poetas aman la muerte”. Siempre he admirado la capacidad de elegir buenos títulos para los capítulos o para la propia novela, es algo que a mí me cuesta terriblemente. El caso es que este título me gustó muchísimo.


En conclusión, el psicoanalista es una novela que me ha encantado y que he encontrado diferente y original. Tiene más de 500 páginas, pero en ningún momento se hacen pesadas. Además de enganchar, tienes la sensación de estar contemplando una partida de ajedrez entre dos personajes de inteligencia brillante.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Sobre literatura: Haruki Murakami


¡Hola a todos!
¿Cómo va vuestra semana? ¿Hacéis puente? Yo sí, y ya me va a ir bien para ponerme al día con mis lecturas y series. Voy a dejar de ver la segunda temporada de Strangers Things, no puedo con ella, me duermo. Aunque como dice mi amigo Ángel, no la voy a tirar, sólo guardar en la nevera...y como digo yo, espero que no se me caduque.

Hoy voy a seguir con mi sección Sobre literatura, y lo voy a hacer con uno de mis escritores (vivos) preferidos: Haruki Murakami.
Este escritor, nacido en Kioto en 1949, es le eterno candidato al premio Nobel de literatura. Cada año suena su nombre entre los preferidos, y cada año le otorgan el premio a otro escritor. En 2017, el ganador del Nobel fue Ishiguro (Rosa Berros sabe las ganas que tengo de leer su obra y cuánto tiempo la he retrasado), y ahora sus novelas ocupan todas las estanterías del Fnac. Yo pretendía leer a Ishiguro mucho antes de que se pusiera de moda, que conste, desde el día que vi Nunca me abandones (con Keira Knightley). El caso es que no discrepo de su talento, pero en 2016, le dieron el premio a Bob Dylan. Tampoco dudo del talento de este artista, pero ¿no se trata del premio nobel de literatura? Si tuviera a Murakami delante, le diría: mira, no te lo dan porque no quieren, y punto. Y hablando del premio Nobel, eternos candidatos y escritores olvidados por la Academia sueca, también voy a acordarme de Philip Roth, otro de mis escritores preferidos al que le diría lo mismo que a Murakami (otro día hablaré de Roth).

Ahora voy a dejar de lado el tema de los premios Nobel y a volver a Murakami. Normalmente, este escritor produce un efecto extremo, como se suele decir: o lo adoras o lo odias. A mí personalmente me gusta, y mucho, porque, aunque suenen confusos mis motivos, Murakami es paranoico, raro, urbano, solitario y sus finales son abiertos, como me gustan a mí. Un día leí una mala crítica sobre él que decía: Murakami llama finales abiertos a sus historias porque no sabe cómo terminarlas. Las palabras no eran éstas exactamente, pero la filosofía de la crítica sí. El caso, es que yo no comparto esta opinión. En fin, tampoco conozco a Murakami en persona, ni estoy con él mientras escribe. Quiero decir, que quizás sí se angustia y detiene la escritura sin haber conseguido cerrar su trama, pero como a mí sí me gustan los finales abiertos, ya me parecen correctas sus novelas. Después de todo, habla de momentos de la vida, y estos jamás tienen finales conclusos.

Si tuviera que mencionar un rasgo negativo de Murakami, sería que publica a una velocidad que no puedo seguir. Parece raro, pero es cierto. Además, a excepción de 1Q84, la publicidad de sus novelas resulta bastante discreta, así que me suelo enterar cuando llego al Fnac o a Casa del libro y descubro un nuevo libro suyo en las estanterías de novedades.
Me ha resultado exageradamente difícil elegir tres libros entre toda la obra de este escritor, pero superadas las indecisiones, ahí van:
(Los he ordenado por orden predilección):




1. Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.
De todos los libros de Murakami, éste es el que más embobada me dejó mientras la trama se iba desarrollando.
El libro empieza cuando el gato de Toru Okada, un abogado que ha dejado su trabajo, se escapa de casa. Durante las primeras páginas se dedica a buscar al animal, y muestra su sentimiento de soledad (su relación matrimonial sufre una crisis enorme, y él se siente abandonado por su esposa, poco querido). Después recibe una llamada telefónica de una mujer, y a partir de aquí entrará en contacto con una serie de personajes, como Creta Kanoo y Malta Kanoo, que rozan lo paranormal por la situación que se desarrolla. Además, su mujer, Kumiko, también desaparece, y él deberá descubrir si se debe al abandono total de ella o a una desaparición violenta.
Las situaciones divagan entra la realidad y los sueños, y al final no son más que una manera de enfrentarse a situaciones del pasado.
Quizás la trama, tal como yo lo explico, no quede demasiado clara, pero es que la novela ya es extraña de por sí.





2. Tokio blues. Norwegian Wood
Esta es la novela menos surrealista de Murakami. Trata sobre el primer año de universidad de Toru Watanabe (me acabo de dar cuenta de que Murakami le ha puesto el mismo nombre a dos protagonistas diferentes), después de que su mejor amigo se suicidara sin haber mostrado indicios previos. Toru participa en la vida universitaria de una manera apática, después de haber perdido el interés por las banalidades sociales que al resto de personas parecen seguir preocupando. También contiene algo de crítica social, de hecho leí que tras escribir esta novela Murakami no acababa de ser bien visto en Japón.
Es una historia triste, muy íntima y personal, que habla del duelo y del inicio en el mundo adulto. Así como Crónica del pájaro que da vuelta al mundo no la recomendaría a cualquiera, porque no a todo el mundo le puede gustar el surrealismo fantástico, Tokio Blues, sí.
Por cierto, que nadie intente suplir la lectura del libro con la película. Desde mi punto de vista, es terriblemente mala...dos horas de mi vida que jamás recuperaré. Eso sí, la actriz que interpreta a Naoko (Rinko Kikuchi), ha actuado también en Babel, Pacific Rim y Mapa de los sonidos de Tokio, de Isabel Coixet.


3. 1Q84
Aquí voy a hacer un poco de trampa, porque en realidad 1Q84 es una colección de tres novelas. Se publicaron en dos tomos, al menos en España. El primero contiene los libros 1 y 2, y el segundo el 3.
Esta historia está narrada con capítulos alternos protagonizados por los dos protagonistas. A a simple vista, Tengo y Aomame (así se llaman) no tienen nada en común: Tengo es un aburrido profesor de matemáticas y Aomame una asesina a sueldo. Sin embargo, es evidente que en algún punto las historias se entrelazarán. No es una historia de terror, pero en algunos capítulos sí sobreviene un poco de angustia. En cuanto a lo paranoico, no alcanza el nivel de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, pero si contiene sus dosis de ciencia ficción.
Esta novela también la recomendaría, porque es muy fácil de leer y tiene un ritmo muy ágil. Pienso que incluso a los detractores de Murakami, 1Q84 les puede llegar a gustar. O será que vivo condiciona por mi admiración a su obra.
¡Nunca lo sabré!
En conclusión, estos son los tres libros de Murakami que yo considero mejores. Aunque Kafka en la orilla y el ensayo De qué hablo cuando hablo de correr, también están bien considerados y me gustaron. En fin, podría nombrar bastantes más, pero me he propuesto elegir tres, así que tal vez haga reseña de algún otro libro más adelante.



Para acabar, voy a citar algunas frases de Murakami:

  • Cada día, al llegar la hora, anochece. Pero el mundo ya no es el mismo que el día anterior. Tú, no eres el mismo que ayer.
  • Cuando uno se acostumbra a no conseguir nunca lo que desea, ¿Sabes que pasa? Que acaba por no saber incluso lo que quiere.
  • Cerrar los ojos… no va a cambiar nada. Nada va a desaparecer simplemente por no ver lo que está pasando. De hecho, las cosas serán aún peor la próxima vez que los abras. Sólo un cobarde cierra los ojos. Cerrar los ojos y taparse los oídos no va a hacer que el tiempo se detenga.
  • Las cosas que se pueden comprar con dinero es mejor comprarlas sin pensar demasiado si ganas o pierdes. Es mejor ahorrar las energías para aquellas cosas que no pueden comprarse con dinero.
  • Pero, a fin de cuentas,¿quién puede decir lo que es mejor? No te reprimas por nadie y, cuando la felicidad llame a tu puerta, aprovecha la ocasión y sé feliz .
  • No era mi brazo el que ella buscaba, sino el brazo de alguien.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Relato: Sesenta por ciento de verdad



¡Hola a todos! ¿Cómo lleváis el frío?? Yo podría llevarlo mejor, la verdad. Hacía ya unos días que no publicaba ninguna entrada, pero es que casi no he tenido tiempo de nada. Bueno, la foto de cabecera no es mía, me hubiera gustado que lo fuera, pero no he podido hacer ninguna decente para el relato.
Y respecto al relato que he escrito, creo que hoy en día el mundo va muy deprisa, o al menos a la sociedad más joven le gusta vivir así. Todo parece de usar y tirar, el exceso de ropa barata y sustituible, los muebles modernos de Ikea, somos como un escaparate en las redes sociales, pisos de alquiler eventuales, incluso están las relaciones fugaces.  
En conclusión, habrá que adaptarse. Como suele decirse, renovarse o morir :)
¡¡Espero que os guste!!

Sesenta por ciento de verdad.


 – A ti, que te gusta hacer tantas cosas y disfrutar de tu momento, de tus libros, de tus fotos, de tus películas...búscate un novio con un hobby, sino su hobby será estar contigo, y te agobiarás.

Anna no mueve un ápice de su expresión, y se limita a mirar las fotos que aparecen en su móvil. Rubén, este enseña sus musculitos, le parece demasiado simple; Manu, todo un hipster, con esa barba poblada y la camisa a cuadros abrochada hasta el último botón; Xavi, demasiado buenito, seguro que la acosa con canciones dramáticas; Juanma, este es veterinario, parece bastante más joven que ella, pero no está mal. Tampoco busca un chico guapo, sólo un chico corriente. Ni alto ni bajo, ni guapo ni feo, ni demasiado tímido ni demasiado fiestero, ni demasiado vago pero tampoco un obseso de su trabajo. Lo malo de los chicos corrientes es que los sentimientos generados también lo son. Ni intensos ni nulos.

¿Me estás escuchando?

Anna deja el móvil sobre la mesa, junto a la botella de cerveza. Actúa como si respondiera a una regañina, e introduce las manos en los bolsillos del abrigo.

Sí, tengo que echarme un novio que tenga una afición.

Para que no te agobie, sí.

¿Tenemos que hacer el vermú en la calle? – cuando se encoge, parece que su rostro vaya a desaparecer en el interior de la bufanda – Me estoy congelando.

Víctor apaga el cigarro en el cenicero, chafándolo como si rematara un insecto moribundo.

Vamos dentro, va.

Anna tarda poco en coger la cerveza, el bolso y el móvil. Entra en el bar y Víctor la sigue muy de cerca. El camarero es un chico asiático muy joven, que efectúa un gesto con la cabeza para indicarle las mesas libres. Caminan hasta el final del local, y se sientan bajo la tele. Anna no sabe qué canal están emitiendo, es pero el Machester juega contra el Liverpool. Debe de ser un partido antiguo. A ella le gusta el fútbol, no es una forofa pero no le importa verlo. En cambio, Víctor apenas entiende del tema, y menos cuando se trata de equipos extranjeros.

Tranquilo, te he entendido.

¿No te da miedo usar esa aplicación? Es decir, ligar por Internet...nunca sabes con quién vas a quedar, podría ser un tarado.

A estas alturas lo que me asusta no es la tara. Todo el mundo tiene una.

¿Todo el mundo tiene una tara?

Claro. Lo malo es cuando la tara es muy grande o se combina con otras.

Y Anna recuerda al arquitecto que conoció hacía un par de meses, que cada año desfalcaba a hacienda, hasta que lo pillaron y pagó una multa enorme. Recuerda al historiador, quince años mayor que ella, pero que parecía un niño por la actitud que manifestaba. Y ella ya había ejercido de Wendy durante mucho tiempo, no quería otro Peter Pan en su vida. También recuerda al chico Otaku, o como se definiera a sí mismo, que se disfrazaba de Chewbacca en los estrenos de Star Wars. Y entonces se acuerda del (aunque odia el apelativo) perro flauta que llevaba la misma ropa durante una semana seguida ¿y qué hacía ella, que adora los vestiditos de Naf Naf y los pendientes Tous con un pero flauta? Pues le pudieron los rasgos varoniles, la voz grave y el cuerpo de nadador. Qué asco puede dar la pasión en determinadas ocasiones, y cómo te puede confundir. Pero las historias imposibles no son como en las películas. Si un amor va a ser un desastre, lo sabes enseguida y ya nadie quiere luchar por algo demasiado complicado.

A ver– dice Víctor.

Aún no se ha deshecho del abrigo, Anna piensa que todavía debe de estar pelado de frío. Y se dice a sí misma: por fumar tanto, te lo mereces.
Y entonces reconoce que, a Víctor, el abrigo en tonos marrones le sienta bien, le da un aire interesante y le estiliza la silueta.
Víctor ni siquiera pide permiso cuando coge el móvil de Anna. ¡A estas alturas de la vida pedirle permiso...por favor! Nadie lo sabe excepto ellos dos, pero incluso tiene su huella implantada en el iPhone. Una tarde que llovía agua fina, de la que apenas te moja pero te cala, paradojas de la vida, se quedaron en casa de Anna. Las horas se esfumaron con el café y las tres primeras películas de Rocky, y en algún momento, probaron si el iPhone de Anna aceptaba más huellas que la suya propia. Y sí, lo aceptó, pero enseguida se olvidaron del tema, y el café y las patatas de bolsa suplieron las cervezas en el bar. Y cayeron en la lamentación más superflua: ¡qué viejos estamos! En la uni éramos más divertidos, habríamos salido aunque diluviara.
Víctor empieza a deslizar el dedo sobre la pantalla.

Puf – dice con expresión burlona – algunos de estos tíos son dignos de hacerles un estudio. Mira éste.

Sergio, 33 años. Su perfil está adornado con frases motivadoras que parecen extraídas de mr. wonderful, y con fotos que transmiten una cierta melancolía. Sombras, la playa al atardecer, miradas perdidas en la profundidad del infinito.

Este no es para ti, Anna. ¿Voy a tener que ir a rescatarte en plena cita?

Y a Anna se le escapa una sonrisa infantil. Porque sabe que no sería la primera vez que Víctor la ha rescatado a altas horas de la noche.

Pero ¿por qué esta repentina obsesión? No llevas tanto tiempo soltera, disfruta un poco, mujer.

No estoy obsesionada. Soltera también se está muy bien.

Anna sabe que Barcelona se lleva bien con los solteros, es una buena ciudad para estar solo. Y enseguida se rectifica a sí misma. Estar soltera no es estar sola.
Lo que sí sabe es que una ciudad horrible para los pelirrojos. Bueno, como mínimo para las pelirrojas. Porque los hombres no saben ligar con las pelirrojas. Quizás es que no saben ligar y punto, pero Anna detesta esa puntualización que le suelen hacer sobre su pelo. Hasta podría escribir un libro sobre cómo no ligar con una pelirroja. Le han llegado a preguntar si las pelirrojas se defienden entre ellas, como si perteneciera a un clan o algo por estilo. Un día, hacía ya tiempo, en una discoteca que no recordaba, un chico se le acercó y le gritó (no es que su intención fuera gritar, es que la música estaba muy alta, claro): ¿sabes que a las pelirrojas las quemaban en la hoguera en la edad media, por brujas? Ante eso...¿qué responder? ¿Me has ganado? Pues no. Más tarde, cuando sus amigos se disfrazaron en carnaval de Juego de Tronos, pretendían que ella fuera Sansa Stark. Pasó del tema, ella no iba a ser Sansa, así que se disfrazó de brasileña, y fue por libre, con una piña pocha del súper. Y Víctor, que iba a ser Oberyn, tampoco se disfrazó de Juego de Tronos. Vale, tampoco de brasileño, pero al menos se sintió apoyada.
Víctor deja el móvil sobre la mesa, y cruza los brazos. Ladea la cabeza y centra su atención en el partido. Pero a Víctor no le gusta el fútbol. Anna sabe que en su cabeza una idea da las primeras vueltas y pronto su imaginación será como un centrifugado. Lo conoce lo suficiente.

Ya sabes lo que pienso de estos tíos.

Víctor, no pasa nada. No son acosadores. Solo es una red social.

Lo que no entiendo es tu criterio a la hora de elegir.

No uso ningún criterio, ya lo sabes.

¿Me acompañas a la puerta? Voy a fumar.

Acabas de fumarte uno – dice Anna, molesta.

Pues quiero otro.

En la puerta, Víctor tarda en encender el cigarro. Hace tanto frío que el mechero no obedece. Y entonces Anna plantea seguir en otra parte.

A mí, lo que me apetece ahora es un café. Me estoy helando.

Anna vive a pocos metros, sólo hay que cruzar la Meridiana. Ni siquiera se han movido del Clot. Es un pisito pequeño, sin ascensor, y caliente, pero de todos modos, enciende la calefacción al entrar. No es persona de cafetera antigua, aunque se insista en que las cápsulas no producen el mismo sabor que el café molido, ella siempre ha sido de comodidades. Las cosas rápidas y fáciles, la ropa de usar y tirar en una temporada y los piso de alquiler, que nunca sabes dónde acabarás.

No pasa nada si un día dejas la casa sin limpiar– se burla Víctor.

Sus palabras llegan a la cocina, y provocan en Anna una sonrisa dulce. No es ningún secreto, el desorden y ella son malos compañeros, es una de sus taras. Pero es que sus padres son caóticos, y ya se sabe que en estas situaciones o sales como ellos o eres lo opuesto. Y ella, ahora es una maniática de la limpieza.
Y mientras duda entre la cápsula ristretto, voluto y la edición limitada de navidad, escucha a Víctor merodear por el comedor, efectuando pasos cortos. Hasta que el sonido desaparece, y no sabe que él, justo cuando está a punto de entrar en la cocina, se detiene. Fija la atención en el dormitorio, y aunque la puerta está a medio cerrar, los colores de los globos que hay allí llaman su atención.
Cuando Anna está a punto de pronunciar su nombre, él aparece en la cocina.

Perdona, te he dejado sola – y tras quitarle las tazas de las manos las introduce en el microondas.

¿Dónde estabas?– dice ella – Te has quedado muy callado de repente.

Me sorprende que todavía tengas los globos. No sabía que durasen tanto unos globos. ¿Es que no explotan o… se van?

¿Se van?

Volando.

No se van volando. Además, sólo me quedan ocho globos, y los quiero guardar todo el tiempo que duren, para que veas lo que me gustó tu regalo. Nunca me habían regalado globos, ni un pastel de chuches.

Ya, es que eres mayorcita para eso, ¿no? – dice con ironía, en broma, claro. Pero toda broma, contiene un sesenta por ciento de verdad.

Cierra el microondas y pulsa un minuto. Las tazas empiezan a girar.

Lo importante no es que yo te regalara globos y un pastel de chuches para tu cumple, ya sabes, treinta tacos, treinta globos. El caso es que el amigo no se presentó.

Anna sabe que el amigo es su exnovio. Aunque quizás no salieron tanto tiempo como para considerarlo novio.

Ya encontraré a otro mejor.

En la aplicación, claro.

Sí, en la aplicación.

Esos tíos no son para ti.

Ya, pues entonces, ¿con quién crees que debería salir? Parece que sabes quién me conviene y quién no.

Pues con alguien se preocupe por ti. Por ejemplo, conmigo.


Esperan unos segundos hasta reírse. Ha sido una estupidez, una broma, claro. Aunque estadísticamente, toda broma, contiene un sesenta por ciento de verdad.



domingo, 19 de noviembre de 2017

Reseña: Nada se opone a la noche


DATOS DEL LIBRO
Título: Nada se opone a la noche
Editorial: Anagrama, Colección Compactos
Autor: Delphine de Vigan
Nº de páginas: 369
Género: Narrativa
ISBN: 9788433977366

Sinopsis.

Después de encontrar a Lucile, su madre, muerta en misteriosas circunstancias, Delphine de Vigan se convierte en una sagaz detective dispuesta a reconstruir la vida de la desaparecida. Los cientos de fotografías tomadas durante años, la crónica de George, abuelo de Delphine, registrada en cintas de casete, las vacaciones de la familia filmadas en super ocho, o las conversaciones mantenidas por la escritora con sus hermanos, son los materiales de los que se nutre la memoria de los Poirier. Nos hallamos ante una espléndida, sobrecogedora crónica familiar en el París de los años cincuenta, sesenta y setenta, pero también ante una reflexión en el tiempo presente sobre la «verdad» de la escritura. En el transcurso del viaje de la cronista al pasado de su familia y a su propia infancia, irán aflorando los secretos más oscuros. Para la autora, escribir sobre su madre es cerrar heridas abiertas muchos años atrás, y recuperar la novela familiar es emprender un camino de catarsis y de superación del duelo, a la manera de Roland Barthes en sus escritos póstumos. Pero es también un ejercicio de alto riesgo, puesto que en el curso de esta investigación expone ante los miembros de su familia, como si ellos no fueran más que lectores anónimos en la multitud, su propio secreto más terrible.


Opinión personal.

Hacía tiempo que tenía ganas de hablar de esta novela, la cual leí hace ya unos años y me gustó tanto (tantísimo) que todavía me entran ganas de recomendarla a todo el mundo. Lo que ocurre es que no se puede ir recomendando por ahí sin conocer las preferencias de quien te pide consejo: género, acción, personajes, número de páginas... pero éste es otro tema del que ya hablaré en otra entrada.

Volviendo a Nada se opone a la noche, normalmente hago reseñas sobre libros que acabo de terminar o de novelas que me gustaron tanto en su día que me marcaron. Todo el mundo tiene su lista de novelas preferidas.

Antes de leer Nada se opone a la noche, conocía a la escritora por No y yo, y Días sin hambre. La primera, me pareció decente y punto, y la segunda, aunque un poco dura, excelente. De hecho, para la publicación de Días sin hambre Delphine de Vigan utilizó el pseudónimo de Lou Delvig y no su auténtico nombre, ya que en ella narra sus propios problemas con la anorexia.
Lo que me gusta de Delphine de Vigan es la autobiografía que se suele encontrar en sus novelas, ya que en ellas ha destapado más de un entresijo familiar, entresijos de los turbulentos, confrontaciones de las que no se perdonan. Y cuando creía que la autora jamás podría superar el nivel mostrado en Días sin hambre, publica Nada se opone a la noche.
La novela también es una biografía, en este caso con su madre de protagonista, Lucile, y con quien la autora mantuvo una relación tormentosa debido a los altibajos emocionales que ésta sufría. De hecho, teniendo en cuenta que la autora sufrió anorexia, podría decirse que ella también ha sido víctima de estos altibajos. Quizás de otro tipo, pero altibajos de todos modos.

Ya he dicho muchas veces que me gusta leer sobre la vida de los personajes, y que la acción corresponda a sus propias anécdotas y sensaciones, y en este caso podría decirse que Nada se opone a la noche ha sido de las novelas que más me han cautivado. Está narrada de una forma muy sensible, con un tono portentoso y honesto, sin llegar a caer en la auto compasión ni el drama excesivo pese a las situaciones vividas. La historia aborda tres generaciones de la misma familia, siempre con Lucile y sus recaídas siendo el eje. Como información adicional, la chica que aparece en la portada (guapísima, por cierto), es la propia Lucile. Se corresponde a una fotografía que la autora encontró de su madre.

La trama no tiene un gran misterio oculto, todo el que pueda contener antiguas rencillas familiares (aunque después se descubre que estas rencillas no son precisamente nimiedades), pero la forma de explicar la vida de Lucile, primero su infancia, y después sus errores como madre, me tuvieron pegada al papel. De hecho, mientras lo leía notaba como crecía mi admiración hacia la escritora, por esa capacidad de describir los sentimientos más íntimos.

Lo complicado de escribir sobre un libro cuya acción son las emociones y no una trama físicamente activa, es que no se puede explicar demasiado sin llegar a hablar más de la cuenta. Sólo diré que en la novela hay una serie de sucesos que desencadenan las reacciones de los protagonistas hasta convertirlos en miembros de una familia rota.

En resumen, Nada se opone a la noche me pareció una novela brillante, que se ha convertido en una de mis obras de referencia. A la autora, obviamente, no he dejado de seguirle la pista: recientemente ha publicado Basada en hechos reales.


Como cuando leí la novela aún no utilizaba la aplicación Goodreads, aún no la he puntuado. Sin embargo, en la plataforma tiene un 4,15 sobre 5 estrellas.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Relato: Muelle16


No ha visto el charco y se ha manchado el vestido. Ahora el barro en los bajos provoca una sensación de peso. Al principio se lamenta, pero enseguida ese sentimiento da paso al mal humor. Además de raído, ahora el vestido está sucio, y el roce con el suelo provoca un sonido detestable fris fris chop chop. Lo agarra con las manos y lo levanta hasta dejar los botines descubiertos, pero el vestido parece hecho de plomo. Es como arrastrar unas cadenas, o quizás es la repentina opresión en el pecho. Se siente culpable.
No, qué va, no es culpabilidad, es estrés. Bueno, un poco de culpabilidad sí que es. ¿Cómo no va a ser culpabilidad? Las decisiones tomadas no se pueden destruir, y ella, también tiene su corazoncito.
Adquiere un paso rápido y al poco consigue llegar a North Point. El maldito vestido no la deja avanzar. Es como una de esas pesadillas en la que no te mueves del sitio. ¿Por qué juega así la mente? Odia San Francisco y sus desniveles. Y odia el vestido, al fin y al cabo, fue un regalo de Jack cuando se prometieron. Y a Jack ¿lo odia? A veces sí y a veces no. Pero John...John es diferente.
Un carro cruza la calle, y ella se detiene con un gesto seco. Casi la atropellan y el cochero le ha gritado algo que, sea por estrés o por la culpabilidad que lleva dentro de su cuerpo, no ha conseguido entender. Era una bronca, eso seguro. El tono de las broncas es universal. Sin querer, el barro del vestido toca sus pies. Resopla y se queja para sus adentros, pero enseguida piensa ¿qué más da? Ya tiene los zapatos sucios.
Llega al muelle 16 cuando el reloj marca las nueve. No divisa el barco de Jack, y le invade otra oleada de pánico. El vestido le oprime el pecho, esto es ansiedad. Y lo sabe porque a estas alturas cualquier sentimiento de culpabilidad ha desaparecido.
Pasea inquieta por la madera del muelle. La niebla no permite una visión demasiado clara, pero se esfuerza en estar atenta. San Francisco es así, desnivelada y nebulosa. Y odia a Jack. Con las oportunidades que tuvo de buscar oro. Ahora vivirían en Utah, o Texas, quizás, en una casa enorme junto a un estanque. Iría a la iglesia los domingos con vestidos de bajos impecables y bien cosidos. ¡Sí la viera su madre! ¡Los bajos raídos! Si tuviera un vestido bonito, se esforzaría más en no mancharlo. Lo cuidaría.
Se frota las manos. ¿Cómo lo habrá hecho John? ¿Habrá habido sangre? ¿Violencia? ¿Habrá lanzado a Jack desde el barco? ¿Lo habrá echado a los tiburones? ¿Habrá aprovechado mientras duerme? Pasa las manos por la cara y se la frota ligeramente. Y es en ese momento que su imaginación la lleva ante John. John y su cara angulosa. John y su voz ronca. John y sus besos en el callejón. Pero este momento de debilidad se esfuma pronto. Ahora la ansiedad revierte cualquier pasión hacia él. Ya tendrán su momento romántico luego, y tratando de ser práctica, comienza a ingeniar la actitud de una viuda. Llorará por Jack, y dirá a la señora Smith lo mucho que echa de menos a su difunto marido. 
Pobre Jack, dirá, mi pobre marido, con lo trabajador que era, con lo bueno que fue conmigo, siempre en alta mar, con lo peligroso que es. Lo hacía por mí y por nuestro futuro. 
Se ha metido tanto en el papel que los ojos adquieren una apariencia vidriosa. Se siente orgullosa de su futura actuación. También piensa que deberá guardar el arpón con el que Jack pescaba. Una viuda siempre guarda esas cosas. Y poco a poco irá desvelando pinceladas de John en su vida. Si hasta casi es romántico. La pobre viuda que se enamora del hermano del difunto. En su cabeza hasta parece una novela europea. Una novela de amor. Amor y muerte. Lo tiene todo.
No obstante, primero John deberá demostrar su valentía. ¿Y si no ha sido capaz de matar a Jack?
Joh no es así. Se comprometió. Lo hará.
Entre la niebla una silueta se recorta en el horizonte, y aunque no la percibe con todos sus detalles la reconoce. Es el barco de Jack. Da dos pasos sobre la madera. Fris fris chop chop.
Entrelaza los dedos, como si rezara, y los acerca a la boca. Le parece que pasa mucho tiempo hasta que el barco llega al muelle.
Un hombre emerge entre la niebla. Baja del barco efectuando un salto brusco, poco delicado, o poco cívico, ella no sabe cómo calificarlo. Siempre ha sido así de bruto. Cuando las botas chocan contra la madera, ella aletea las pestañas sin saber qué más hacer. Tiene la sensación de que la sangre ha dejado de circular por sus venas. Se aclara la garganta, más como un gesto de orgullo. No puede permitirse perder la compostura.

-Estás muy blanca, parece que has visto un fantasma.

Se vuelve y da un par de pasos desorientados. Fris fris chop chop.
Pasa los dedos por la cara, quizás así logre pensar con mayor claridad.

-¿Has venido a buscarme? ¿A qué debo el honor? Nunca lo has hecho.

Fuerza una sonrisa y mira a su marido a la cara. Trata de actuar como minutos antes se imaginó haciéndolo como viuda.

-¿Dónde está John?

La expresión de Jack apenas se altera. De hecho, se ha encogido ligeramente de hombros, como si la pregunta fuera superflua. Pero a ella le parece que sus labios dibujan una expresión burlona.


-¿John? John está con los peces. 


lunes, 13 de noviembre de 2017

Reseña: libros de esta semana


¡Hola a todos! ¿Cómo va el inicio de semana?

Normalmente las reseñas las dejo para los domingos, pero ayer el tiempo se me puso en contra y he decidido dejarlo para hoy. He realizado una entrada con los libros que he leído esta semana, algunos son muy finitos, y se leen rápido. 
Espero que os guste.



DATOS DEL LIBRO
Título: Todos deberíamos ser feministas
Editorial: Literatura Random House.
Autor: Chimamanda Ngozi Adichie
Nº de páginas: 64
Género: Ensayo
ISBN: 9788439730484

Sinopsis.

«Hoy me gustaría pedir que empecemos a soñar con un plan para un mundo distinto. Un mundo más justo. Un mundo de hombres y mujeres más felices y más honestos consigo mismos. Y esta es la forma de empezar: tenemos que criar a nuestras hijas de otra forma. Y también a nuestros hijos.»

Opinión personal.

Creo que la definición de feminista está llena de connotaciones negativas. Hay gente que cuando oye esta palabra, su cerebro recrea de inmediato a una mujer que siempre está a la defensiva, que aprovecha cualquier oportunidad para atacar al hombre que tiene cerca, que se posiciona como detractora de la moda. Yo nunca he creído que esto sea así, pero cuando alguna mujer dice “soy feminista” enseguida se la tacha de radical.
Sin embargo, la RAE dice:

feminismo.
Del fr. féminisme, y este del lat. Femĭna ‘mujer' e -isme '-ismo'.
1. m. Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres.
2. m. Movimiento que se apoya en el feminismo.

Y quizás una respuesta genérica sea: pero es que las mujeres ya tienen los mimos derechos que los hombres.
Bueno, supongo que hablando de leyes, sí. Los tienen. Pero la realidad, es que a la mujer, socialmente, se la sigue juzgando diferente en determinadas situaciones.

La escritora (Chimamanda Nigozi Adichie) nació en Nigeria en 1977. Sé que muchos ejemplos que aparecen en sus libros pertenecen a un mundo extremo, no se puede comparar Nigeria con España, y nos quedan lejos. Sin embargo, hay muchos otros susceptibles de ser proyectados a cualquier país.


El ejemplo más extendido. Una pareja se conoce. Un hombre y una mujer. Se caen bien y se gustan. Normalmente él puede generar la siguiente duda en ella ¿qué está buscando? ¿Una relación? ¿Algo serio? Sin embargo, se suele dar por hecho de que la mujer buscará una relación. (Estoy generalizando, por su puesto).

Voy a poner un ejemplo personal. Un día estaba con un grupo de amigos, y uno de los chicos dijo: nunca tendría una relación con una chica que se hubiera venido a mi casa la primera noche. Y las chicas contestamos: ¿Cómo sabes que ella sí querría una relación contigo?
Lo que quiero decir es que los hombres y las mujeres no tienen por qué tener aspiraciones diferentes en la vida, pero la sociedad hace creer lo contrario.

Se tiende a pensar que los hombres buscan poder y ellas estabilidad en el matrimonio. Y claro que existen hombres románticos con ganas infinitas de casarse y formar una familia que lo exponen abiertamente, pero en general, ésa es la idea que se concibe de uno y otro. Y después aparecen novelas como 50 sombras de Grey, que tienen un éxito terrible con una filosofía machista. Un hombre rico, joven, guapo pero con problemas de manipulación y control, conoce a una chica ingenua que accede a todas sus peticiones. Y ya no me refiero al ámbito sexual, ni al sado, ni quién es el sumiso en la cama, o mejor dicho, en ese cuarto oscuro que tiene montado el señor Grey. Me refiero a que él ejerce un control sobre ella en su vida diaria. Dónde está, qué come...En algún momento llega a presentarse en casa de su madre sin que ella le haya revelado su dirección. Pero es que claro...la quiere tanto… que no lo puede evitar, no puede vivir sin ella... Pues lo siento, pero a mí eso no me parece amor, ni respeto. Me parece que a ella le falta mundo y hombres que conocer. Yo me imagino presentándome en casa de un chico, excusándome en que no puedo vivir sin él y habiendo investigado su dirección. Es más, creo que su familia me calificaría de tarada para siempre. ¿Pues por qué cuando un hombre es celoso y posesivo es amor? Yo no lo veo así, pero es mi opinión. No sé como acaba 50 sombras de Grey, ni la trilogía ni el primer libro, porque lo abandoné. Quizás mejore, o quizás la relación se vuelva más...chunga. Lo que sí sé es que tuvo éxito. Pero es que a mí me gusta que los personajes femeninos tengan personalidad, y si no, que el motivo sea la realización de una crítica. Me pareció una novela que no beneficiaba la psicología de las mujeres.

Pero voy a centrarme ya en el libro rojo. Yo los llamo así, el libro rojo y el libro verde, porque los títulos son larguísimos.
El libro rojo tiene 64 páginas y una letra enorme, así que se lee en un suspiro. Yo lo empecé y terminé una tarde de domingo. Prácticamente, es una cadena de situaciones que ocurren en Nigeria y la opinión de la escritora al respecto.

Un tema en el que hace hincapié es la relación entre feminismo y feminidad. Se tiende a pensar que las feministas no están a favor del maquillaje, ni de la moda. Y este es otro error. Ser feminista no es ser una camionera que no ha usado un pintalabios en su vida. La misma escritora, Chimamanada Nigozi Adichie se define así: feminista feliz africana que no odia a los hombres y a quien le gusta llevar pintalabios y tacones altos para sí misma y no para los hombres”.
La escritora opina que existe un problema social en cuanto a la sexualización de los géneros. Todo el mundo desea gustar al sexo opuesto, claro, (al mismo cuando se es homosexual), pero según ella, el problema radica en que a las mujeres se les enseña más a gustar a los hombres que a la inversa. Es evidente que en la televisión, a ellos se les perdona más la carencia física. Y con esto no manifiesta que si alguien tiene belleza no la explote, lo que quiere decir es que una mujer no debería valorarse por gustar más o menos a los hombres, ni arreglarse para ellos, sino para sí misma (en el caso de que quiera arreglarse), y para sentirse cómoda.

A los hombres se les enseña a crecer personalmente y a las mujeres se les habla del matrimonio como si fuera un éxito.


DATOS DEL LIBRO

Título: Cómo educar en el feminismo
Editorial: Literatura Random House.
Autor: Chimamanda Ngozi Adichie
Nº de páginas: 90
Género: Ensayo
ISBN: 9788439732709

Sinopsis.

«En lugar de enseñarle a tu hija a agradar, enséñale a ser sincera. Y amable. Y valiente. Anímala a decir lo que piensa, a decir lo que opina en realidad, a decir la verdad (…) Dile que, si algo la incomoda, se queje, grite.»

Opinión personal.

Este es el libro verde, y aunque sigue la tónica del anterior, está escrito en forma de cartas destinadas a una amiga de la escritora. En ellas aconseja cómo educar a su hija (la amiga le había pedido ayuda previamente).
Yo creo que la petición de ayuda no es real, sólo es un medio de dramatizar ligeramente la situación, pero reconozco que la idea “cada carta un consejo” me parece original.
Los consejos, más o menos, comparten la idea del primer libro, a diferencia de que en éste, además habla de enseñar a los niños a respetar a las niñas.
También introduce el tema de los juguetes estereotipados. Y el ejemplo más claro es el de las típicas cocinitas. La escritora piensa que los grandes chefs son hombres, por lo tanto, que una cocinita sea un regalo para niñas es algo que la sociedad ha impuesto.
Tampoco me voy a extender mucho en comentar este libro porque sería hablar más de lo mismo.

En conclusión, los dos libros me han gustado. En realidad no habla de nada nuevo, ni que nadie no sepa ya. Sueldos dispares entre sexos, la exigencia de la belleza de la mujer en televisión…



El caso es que para que las mujeres podamos votar hoy, y ser independientes, para haber conseguido todo lo que poseemos ahora, muchas activistas han peleado por nosotras (imagino que hombres también), y es agradable saber que en Nigeria vive una escritora que lucha por los derechos de la mujer.

Les he dado 4 estrellas de 5 en Goodreads y sus puntuaciones son de 4,47 y 4,56 respectivamente.



DATOS DEL LIBRO

Título: Me llamo Lucy Barton
Editorial:  Duomo Ediorial
Autor: Elizabeth Strout
Nº de páginas: 224 páginas
Género: Narrativa
ISBN: 9788416261918

Sinopsis.

En una habitación de hospital en pleno centro de Manhattan, delante del iluminado edificio Chrysler, cuyo perfil se recorta al otro lado de la ventana, dos mujeres hablan sin descanso durante cinco días y cinco noches. Hace muchos años que no se ven, pero el flujo de su conversación parece capaz de detener el tiempo y silenciar el ruido ensordecedor de todo lo que no se dice. En esa habitación de hospital, durante cinco días y cinco noches, las dos mujeres son en realidad algo muy antiguo, peligroso e intenso: una madre y una hija que recuerdan lo mucho que se aman.

Opinión personal.

La semana pasada realicé una reseña de Todo es posible, donde también hablé de este libro, ya que es el primero de la biología. Digo biología por llamarlo de alguna manera, y voy a tener que rectificar algo que comenté. Este libro no es un spin-off, los personajes de las historias conocen a Lucy Barton, pero sólo son nombrados de pasada. La vida que recuerda Lucy transcurre en otros momentos de su vida, aunque en ocasiones llega a nombrar a alguno de ellos.
La novela me ha gustado bastante, aunque no tanto como Todo es posible. Es raro, porque pensaba que sería al revés. Diría que Me lamo Lucy Barton es más emotivo, ahonda en el sentimiento de soledad de Lucy originado por sus problemas familiares. Y Todo es posible se centra más en la vida fracasada de una manera irónica.
Igualmente, me ha gustado bastante, y seguiré leyendo otras novelas de la escritora.

Le he dado 3 estrellas de 5 en Goodreads, y su puntuación es de 3,51 estrellas